domingo, 30 de junio de 2013

Cubana de fuego


Era junio de 2012 y yo tenía 18 años. Había terminado el bachillerato y comenzaban las vacaciones de verano. Tenía mucho tiempo libre, así que casi todos los días me veía con mi mejor amigo, Luis Eduardo.

En ese mismo mes se estrenaría la película de Resident Evil Afterlife. Luis y yo decidimos ir al estreno. Fuimos al Cinépolis de Plaza Lindavista a comprar los boletos. Teníamos planeado entrar a la función de las 2 de la tarde. Cuando llegamos ya había comenzado, así que compramos los boletos para la única función disponible, la de las 8 de la noche, ya que se habían agotado las entradas de los demás horarios.

Fuimos a comer algo mientras hacíamos tiempo para que comenzara  la película. Compramos comida china en uno de los locales de comida rápida de la plaza. Estábamos comiendo cuando de pronto llegaron dos mujeres muy guapas a sentarse a la mesa que estaba junto a la nuestra. Una de las mujeres se notaba mayor que la otra.

Terminamos de comer, pero nos quedamos más tiempo de sobremesa para platicar. Después de todo, tiempo era lo que nos sobraba.  De vez en cuando cruzaba miradas con una de las chicas de la otra mesa.

Mi amigo y yo nos aburrimos de estar sentados, así que decidimos ir a dar una vuelta por la plaza. Antes de irnos giré la cabeza hacia la mesa donde estaban las chavas para verlas por última vez. Después de caminar por un buen rato por toda la plaza Luis y yo decidimos volver a la zona de comida rápida, ya que de esa manera cortaríamos un poco el camino para llegar más rápido al cine. Al llegar  noté que aún seguían ahí las dos chavas que habíamos visto anteriormente. Cuando pasamos, una de ellas alzó la mano para hacerme señas de que me acercara. Lo pensé por un momento, ya que no estaba seguro de que se dirigiera a mí.  Nos acercamos mi amigo y yo. Ella, la mayor de las dos,  comenzó a hacerme la plática. Al escuchar su voz intuí que era extranjera, caribeña, para ser exacto,  porque  hablaba muy fuerte, pero principalmente por su acento. Luego me dijo que venía de Cuba.

Ella fue muy directa conmigo. Me dijo que estaba muy guapo y me preguntó si tenía novia. Me dio un poco de nervios y le dije que no. Después yo le pregunté su edad,  me dijo que tenía 27 años.  Me sorprendí aún más. Creo que notó mi cara de asombro, así que me preguntó mi edad. Le dije que tenía 18 años. Ella hizo una cara de felicidad y gritó: “¡Perfecto! ¡Ya eres legal!”. Luego me pidió el número de mi celular y mi Facebook. Seguimos platicando por un buen rato de muchas cosas. Después me dijo que ya se tenían que ir ella y su amiga, así que se acercó a mí, me robó un beso, me sonrió y se fue rápidamente. Me quedé  confundido por un momento, ya que aún no lograba asimilar lo que había ocurrido.

Se acercaba la hora de la película, así que fuimos a comprar unos dulces...

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